El presidente mexicano, Felipe Calderón, puso en marcha el martes un programa con recursos por 2.560 millones de dólares y que incluye la distribución de agua y alimentos para combatir la sequía que afecta a México, sobre todo al norte, y es considerada la más grave en siete décadas.
Entre las medidas inmediatas se contempla el envío de 4.000 camiones cisterna para distribuir agua en las poblaciones afectadas, la construcción de obras de infraestructura hidráulica y la disposición y reparto de reservas de maíz para consumo humano.
Se destinarán al programa "casi 34.000 millones de pesos" (unos 2.560 millones de dólares), lo que constituye "una bolsa sin precedentes para atender una situación catastrófica en México", dijo Calderón durante un acto público.
Por decreto presidencial también se eliminaron algunos trámites burocráticos para agilizar la entrega inmediata de las ayudas para el campo.
El objetivo "es que ninguna familia se quede sin agua o sin alimento a causa de esta sequía", sostuvo el gobernante.
En amplias zona del norte de México la hambruna ha hecho presa de decenas de miles de personas, sobre todo en Durango (norte), donde en octubre se lanzó una alerta, y en la sierra Tarahumara, en Chihuahua, donde el problema de la hambruna crónica del pueblo rarámuri se ha agudizado.
Se estima que tan sólo en la zona norte del país, la sequía ha devastado más de dos millones de hectáreas y ha costado la vida de decenas de miles de cabezas de ganado, una de las principales actividades económicas de esa zona.
La emergencia provocó una movilización de campesinos y agricultores del norte de México, que el domingo llegaron a la capital en el marco de la denominada "caravana contra el hambre y la carestía" y que se mantienen en un campamento al exterior la secretaría de Gobernación (Interior).
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