El gobierno mexicano lanzó este martes un programa de 2.500 millonews de dólares para enfrentar la sequía más grave en siete décadas, que ahora amenaza con incendios en el norte del país, al tiempo que en la capital continuaba las movilización de agricultores afectados.
En los alrededores de la secretaría de Gobernación, en el centro de la capital, los agricultores y ganaderos, que llegaron el domingo en una caravana contra el hambre y la carestía, mantenían calles bloqueadas con vehículos de carga, tractores e incluso caballos.
El plan del gobierno contempla el envío de 4.000 camiones cisterna para distribuir agua en las poblaciones afectadas, la construcción de obras de infraestructura hidráulica y la disposición y reparto de reservas de maíz para consumo humano, según anunció el presidente Felipe Calderón.
El objetivo "es que ninguna familia se quede sin agua o sin alimento a causa de esta sequía", dijo Calderón durante un acto público al señalar que los recursos asignados constituyen "una bolsa sin precedentes para atender una situación catastrófica en México".
Por decreto presidencial, se eliminarán una serie de trámites burocráticos para agilizar la entrega inmediata de las ayudas, añadió.
La sequía, la más grave en siete décadas, afecta a 19 de los 32 estados que conforman México, pero azota de manera particular a Zacatecas, Coahuila, Chihuahua, Durango y San Luis Potosí, donde no ha llovido en 17 meses y donde además se cierne la amenaza de los incendios forestales.
"La sequía que vivimos es una de las expresiones más dramáticas del cambio climático, y resulta más dolorosa y dañina que otros desastres naturales (...) es silenciosa e invisible en sus consecuencias", dijo el gobernador de Durango, Jorge Herrera.
Se estima que la sequía en el norte ha devastado más de dos millones de hectáreas y ha costado la vida de decenas de miles de cabezas de ganado, siendo la ganadería una de las principales actividades económicas de esa zona del país.
"Otro grave problema son los incendios forestales. De noviembre a enero llevamos en el norte 35 incendios, y los incendios inician en febrero y marzo (...). No sabemos de qué tamaño o de qué magnitud van a venir", advirtió Herrera al recordar que distritos como el de Coahuila fueron devastados por estos siniestros en 2011.
El anuncio presidencial fue recibido con cautela en el campamento que mantienen los campesinos y ganaderos frente a la secretaría de Gobernación.
"Queremos que con los fondos de emergencia anunciados, se dé prioridad al programa alimentario en la sierra (Tarahumara) y el desierto porque allí producen para autoconsumo y no tuvieron nada el año pasado", comentó Javier Meléndez, un ganadero de 45 años procedente de Chihuahua y quien vaticina "un caos, una mortandad de animales" en los próximos meses.
En amplias zonas del norte de México, la hambruna ha hecho presa de decenas de miles de personas, sobre todo en Durango, donde en octubre se lanzó un alerta, y en la sierra Tarahumara, en Chihuahua, donde el problema de la hambruna crónica del pueblo nativo rarámuri se ha agudizado.
"En 80% de la superficie cultivable no hay absolutamente nada de cosechas, y la mitad de esos cultivos se destina al autoconsumo", añadió Herrera al advertir que la carencia de alimentos ha empujado a poblaciones, sobre todo indígenas, a emigrar a las zonas urbanas "con consecuencias que aún no se puede medir".
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