Ciencia

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08 de agosto de 2012 • 14:58

"Curiosity": mucha tecnología alemana

Curiosity
Foto: AP
 

El sofisticado robot “Curiosity” puede recorrer los desérticos parajes marcianos también gracias a varios componentes alemanes.

Dicen que la curiosidad mata al gato, pero o que nadie se imaginaba es que Alemania permitiría la supervivencia de la “curiosidad”. Y es que si el sofisticado robot “Curiosity” puede recorrer los desérticos parajes marcianos es gracias a la tecnología alemana.

La compañía Sensitec, en Hesse, fue la encargada de diseñar los sensores en miniatura resistentes a los campos magnéticos que lleva el vehículo. Esos sofisticados instrumentos se encargan de monitorizar la posición de las ruedas, la suspensión, los brazos del robot, la cámara y las antenas de comunicación.

Según las informaciones del sitio web oficial de Sensitec, los sensores están diseñados para soportar fluctuaciones extremas de temperatura y altos niveles de radiación. Su creación ha sido para la empresa una emocionante aventura.

Si los sensores de Sensitec dejaran de funcionar, Curiosity no podría resistir mucho tiempo en Marte y la comunicación con la Tierra sería imposible. No es de extrañar, por lo tanto, que la NASA no solo se dejara influir por la buena fama de las empresas tecnológicas alemanas: Sensitec cuenta con experiencia en proyectos de ese tipo: ya ha cooperado con éxito en dos misiones anteriores a Marte.

A pesar de contar con la mayor responsabilidad, Sensitec no es la única empresa alemana que ha puesto su granito de arena para acercar más los ojos del ser humano al planeta rojo. El detector de radiación que lleva el robot, denominado RAD (Radioation Asessment Detector) proviene de empresas de Kiel y Colonia, y el software del vehículo fue diseñado por el grupo Siemens.

También la sonda Mars Express, que marcó el punto de aterrizaje de Curiosity, se consctrutó con una cámara estéreo de alta resolución de la empresa Astrium, en baden-Wurtemberg.

Todo un despliegue de tecnología alemana que nos asegura que, haya lo que haya en Marte, esta vez podemos verlo como si estuviéramos allí mismo.

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