Ciencia

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30 de marzo de 2011 • 09:29 • actualizado a las 10:35

El Amazonas atraviesa una sequía sin precedentes

Imágenes tomadas por los satélites de la NASA muestran los patrones medios de frondosidad de la vegetación en Sudamérica: las zonas en rojo y rosa son las más frondosas; las verdes, las que tienen una menor vegetación, y las amarillas, los desiertos costeros.
Foto: NASA

El 2010 el Amazonas atravesó una sequía sin precedentes, y dos equipos especiales de la NASA observaron sus efectos. La selva tardó mucho para recuperar su estado normal después de terminar el período seco, que se dio a finales de octubre de 2010.

"El verdor de la vegetación, que es una medida de su salud, disminuyó en un área superior a tres veces y media el Estado de Texas", explica Liang Xu (Universidad de Boston), quien encabeza la investigación.

Las proyecciones climáticas señalan que en el futuro el aumento de las temperaturas y la alteración de los patrones de precipitaciones pueden disminuir la humedad en la región, lo que ocasionaría la desaparición de la selva húmeda y en su lugar nacería una vegetación tipo praderas, explicaron los expertos de la NASA.

Esto supondría la emisión del carbono, alojado en la madera putrefacta, que aceleraría el calentamiento global. El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), de Naciones Unidas, ya puso sobre aviso del riesgo que corre la Amazonía de sufrir sequías más frecuentes y agresivas.

En los mapas se puede ver la reducción del verdor en un área de dos millones y medio de kilómetros cuadrados, es decir, más de cuatro veces el área afectada en la región por la sequía de 2005.

"Los datos de vegetación del Modis sugieren un impacto mayor, más extenso y más prolongado en la vegetación amazónica de lo que se puede inferir sólo a partir de los datos de precipitaciones", afirmó Aridam Samanta (Atmospheric and Environmetal Research Inc.).

El País, de España, señala que la gravedad de la sequía de 2010 también afectó los niveles de agua de los ríos de la cuenca del Amazonas, incluyendo el rio Negro. Dichos niveles descendieron en agosto pasado, alcanzaron un récord a finales de octubre y sólo se recuperaron en época de lluvias.

"El año pasado fue el más seco en la región desde que se tienen registros del nivel de agua del Río Negro, hace 109 años, en el puerto de Manao, contó el científico brasileño Marco Costa (Universidad Federal de Vicosa).