Un grupo de residentes aglomerados en el barrio Zaafaraniya de Bagdad tras un ataque con bomba, ene 27 2012. Al menos 31 personas murieron cuando un suicida detonó el viernes un taxi cargado de explosivos cerca de una procesión funeraria en Bagdad, en el último ataque en un vecindario chií desde que una crisis política estalló en diciembre.
Al menos 31 personas murieron cuando un suicida detonó el viernes un taxi cargado de explosivos cerca de una procesión funeraria en Bagdad, en el último ataque en un vecindario chií desde que una crisis política estalló en diciembre.
El suicida hizo explotar su vehículo cerca de una procesión funeraria chií que transcurría por una pequeña calle comercial en el barrio de Zaafaraniya, en el sudoeste de la capital iraquí, dijeron funcionarios policiales y de hospitales.
Las autoridades iraquíes culpan a los insurgentes suníes de los ataques contra chiíes, en un intento por alentar el tipo de tensión sectaria que llevó a Irak al borde de la guerra civil entre el 2006 y 2007 cuando miles de personas fallecieron en episodios de violencia.
"Estaba en el viejo mercado de Zaafaraniya cuando un funeral pasó y justo mientras pasaba un coche bomba explotó", dijo Ali Mohsen. "Ayudé a evacuar a los muertos y las personas heridas, su sangre cubría el piso", agregó.
La policía dijo que se trataba del funeral de un agente inmobiliario que murió baleado el día anterior en Bagdad. No estaba claro el motivo de su muerte.
El suicida podría haber intentado atacar la comisaría de Zaafaraniya, inmolándose cerca de las tiendas y el mercado al no lograrlo, dijo un funcionario de la oficina del portavoz de seguridad de Bagdad Qassim al-Moussawi.
Los insurgentes suníes suelen atacar las oficinas del Gobierno local y comisarías como una manera de mostrar que las autoridades son incapaces de proveer seguridad.
Al menos 60 personas resultaron heridas en el ataque del viernes, dijeron funcionarios.
Más de 320 personas murieron en ataques en Irak desde principios de año y casi 800 más resultaron heridas, más del doble del número de muertes violentas del año pasado, según cifras del Gobierno y un conteo de Reuters.
Una serie de ataques contra chiíes se han producido durante la crisis desencadenada cuando el Gobierno del primer ministro Nuri al-Maliki trató de arrestar a un vicepresidente suní y pidió a diputados que despidieran a un viceprimer ministro suní poco después de que los últimos soldados estadounidenses abandonaran Irak el 18 de diciembre.
La violencia ha disminuido desde el punto máximo de luchas sectarias desatadas por la invasión del 2003 que derrocó al dictador Saddam Hussein. Pero las fuerzas iraquíes aún combaten a los insurgentes suníes y a las milicias chiíes.
Maliki, un chií, dice que sus decisiones contra líderes suníes eran legales y no estuvieron motivadas políticamente. Pero muchos suníes, que ya se sienten marginados, están preocupados por que estas medidas sean parte de un intento del primer ministro por consolidar su poder a expensas de ellos.
La crisis amenaza con romper un frágil acuerdo para compartir el poder que reparte puestos entre bloques chiíes, suníes y kurdos, pero ha estado plagado de luchas políticas internas desde que fue alcanzado el año pasado.
(Reporte de Kareem Raheem, Traducido por Redacción de Madrid. Editado por Lucila Sigal)
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