Revelan en EEUU nombres de cuatro sospechosos en Rápido y Furioso

Laura E. Duffy, fiscal federal del distrito sur de California, al divulgar las identidades de cuatro hombres acusados de participar en la muerte de un agente de la Patrulla Fronteriza hace 18 meses, el lunes 9 de julio de 2012.  Foto: Ross D. Franklin / AP
Laura E. Duffy, fiscal federal del distrito sur de California, al divulgar las identidades de cuatro hombres acusados de participar en la muerte de un agente de la Patrulla Fronteriza hace 18 meses, el lunes 9 de julio de 2012.
Foto: Ross D. Franklin / AP
 

Las autoridades divulgaron el lunes las identidades de cuatro hombres acusados de participar en la muerte a tiros de un agente de la Patrulla Fronteriza estadounidense hace 18 meses, una revelación inusual relacionada con la fallida investigación de contrabando de armas de Estados Unidos a México conocida como Operación Rápido y Furioso.

El FBI dijo que busca información relacionada con los fugitivos Jesús Rosario Favela Astorga, Iván Soto Barraza, Heraclio Osorio Arellanes y Lionel Portillo Meza.

El anuncio se produce a raíz de la presión los republicanos en la Cámara de Representantes, que llevó a una votación para declarar al secretario de Justicia, Eric Holder, en desacato al Congreso y a criticar al principal fiscal de la nación por retener información relacionada con la pesquisa.

La Operación Rápido y Furioso se realizó en 2009 con la intención de rastrear las armas hasta los capos del narcotráfico, pero los agentes federales perdieron la pista de muchas de las armas que intentaban seguir.

Desde que el tiroteo fatal en diciembre de 2010 cerca de la frontera entre México y Estados Unidos reveló graves fallas en el caso de tráfico de armas del gobierno estadounidense, las autoridades federales en repetidas ocasiones se negaron a revelar material relacionado con la muerte del agente de la Patrulla Fronteriza Terry Brian, como lo que ocurrió con la pistola que utilizaron para matarlo.

Los críticos han fustigado a las autoridades federales por permitir que los informantes salieran de armerías con el arsenal, en lugar de detener de inmediato a los sospechosos e incautar las armas de fuego.

La Operación Rápido y Furioso se centró en una red de tráfico acusada de comprar armas de fuego para el Cártel de Sinaloa. Algunas de las armas adquiridas ilegalmente, con el conocimiento del gobierno, fueron halladas más tarde en escenas de crímenes en México y Estados Unidos.

Agentes de la Oficina para el Control de Bebidas Alcohólicas, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF por sus iniciales en inglés) perdieron el rastro de unas 1.400 de las más de 2.000 armas, entre ellas fusiles AK-47 y otras armas de ataque. Las autoridades creen que terminaron en manos de carteles de las drogas mexicanos.

Los contrabandistas a menudo buscan armas de fuego en Estados Unidos porque tienen un acceso limitado a estas en México, debido en parte a leyes más estrictas en suelo mexicano.

Los delincuentes fronterizos han operado en la región durante décadas, transportando armas y drogas, además de robarles y agredir sexualmente a los inmigrantes.

La revelación de las identidades de los sospechosos se produjo con la oferta de una recompensa de un millón de dólares por información que conduzca a su arresto.

Se trata de la primera ocasión en que las cinco personas acusadas de haber participado en el tiroteo fueron identificadas por las autoridades.

Los funcionarios habían divulgado el año pasado el nombre de Manuel Osorio Arellanes, quien ha estado en custodia desde su arresto la noche del tiroteo.

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