El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, confirmó este sábado que Italia puso a disposición sus bases militares, en cumplimiento de la resolución de la ONU para crear una zona de exclusión aérea en Libia, aunque el Ejecutivo teme represalias y flujo masivo de refugiados.
"Italia puso a disposición sus bases por el momento y, a través de nuestra participación en la coordinación de las operaciones, se podrá pedir una intervención por nuestros medios", declaró Berlusconi en la conferencia de prensa ofrecida en la Embajada de su país en París, al término de la cumbre convocada para abordar el conflicto de Libia.
La coordinación de las operaciones "será probablemente efectuada desde la base de la OTAN en Nápoles", prosiguió el jefe de Gobierno.
Por otra parte, los fotógrafos de AFP constataron este sábado que se aprecian movimientos en las bases aéreas del norte y sur de Italia para prepararse ante un inminente ataque contra el régimen de Muamar Gadafi.
Según la prensa local, tres aviones AWACS están listos para despegar de Trapani, al oeste de Sicilia, donde llegaron los Tornado ECR, procedentes de la base de Piacenza, al norte del país, que se podrían utilizar para destruir los medios de defensas antimisiles y radares.
Un día antes, los ministros de Relaciones Exteriores y de Defensa, Franco Frattini e Ignazio La Russa, respectivamente, explicaron ante las comisiones de Relaciones Exteriores parlamentarias las razones por las que Italia se decantó por "una participación activa".
Frattini, subrayó que su país quiere "resaltar su lealtad absoluta" a la OTAN y a la Unión Europea, mientras que La Russa anunció que Italia aportará su contribución para respetar la zona de exclusión aérea, con todos los medios posibles, excepto una intervención terrestre".
Además de cerrar su representación diplomática en Trípoli, como "medida coherente" con la resolución, Italia consintió el uso de las bases militares de Amendola, Gioia del Colle, Sigonella, Aviano, Trapani, Decimomannu y Pantelleria, precisó La Russa.
El ministro de Exteriores añadió que se autorizó el envío de aviones para destruir los radares y los medios de defensa antiaérea.
"Es evidente que Italia representa un papel logístico fundamental para lograr una operación eficaz", subrayó a la AFP Ettore Greco, experto en Libia del Instituto de Asuntos Italianos.
Según Greco, neutralizar la defensa antiaérea libia significa "participar en los bombardeos". "Es muy relevante: tenemos la sensación de que Italia intenta corregirse después de haber esquivado el asunto de la zona de exclusión aérea en los últimos días", agregó el especialista.
Reticente al principio de la insurrección en Libia, que se inició a mediados de febrero, Italia se fue acercando progresivamente a las decisiones de la ONU y la Unión Europea.
"Italia quiere que la comunidad internacional le perdone su íntima amistad con Gadafi", comentó por su parte a la AFP el renombrado profesor de historia africana Gian Paolo Calchi Novati.
Por su parte, Frattini pidió este sábado que la coordinación de las acciones militares se transfieran de la ciudad alemana de Sttugart a Capodichino, cerca de Nápoles.
"Tenemos un papel fundamental. Sin Italia, esta operación no se podría realizar", explicó el canciller.
De esta manera, se trataría de la primera intervención militar italiana en Libia desde la época de la colonización (1911-1942).
El gobierno italiano había mantenido hasta ahora una actitud prudente frente a la crisis en Libia, en buena parte debido a los enormes intereses económicos en juego e intentaba conciliar su posición con la de la comunidad internacional.
Los lazos económicos entre Italia y Libia se reforzaron desde la firma en agosto de 2008 de un acuerdo histórico para cerrar las heridas del colonialismo italiano (1911-1942) por un monto de 5.000 millones de dólares en 25 años.
El tratado prohíbe explícitamente el uso del territorio italiano para la realización de operaciones militares contra Libia. Según el canciller Frattini, el acuerdo "de hecho" está suspendido.
Las autoridades italianas, por su parte, mostraron su temor a represalias del régimen libio. Frattini instó a la OTAN a proteger a los países que se involucren en la intervención militar en Libia.
"El gobierno debe ser prudente", pidió Bernardino de Rubeis, alcalde de la isla siciliana de Lampedusa, que en 1986 fue atacada con dos misiles libios, los cuales cayeron en el agua, muy cerca de la costa, el primer ataque libio contra un país de la OTAN.
"No quisiera que nos bombardearan, sobre todo a los que estamos más cerca de Libia", reconoció el alcalde.
Asimismo, el Comité de Seguridad Nacional, encabezado por le ministro de Interior, Roberto Maroni, cree que Gadafi podría alentar la inmigración clandestina hacia las costas italianas.
Lampedusa lleva recibiendo un masivo flujo de inmigrantes, sobre todo, procedentes de Túnez, desde mediados de enero.
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