Policías habrían matado a dos universitarios en Honduras, según ministro

 

El ministro de Seguridad de Honduras, Pompeyo Bonilla, admitió hoy que sospechan que policías podrían haber asesinado la semana pasada al hijo de la rectora de la Universidad Nacional Autónoma, Julieta Castellanos, y a otro estudiante.

"Sí señor, lamentablemente trabajamos bajo esa hipótesis. Es triste y lamentable", subrayó Bonilla al Canal 5 de la televisión en Tegucigalpa interrogado sobre si tiene conocimiento de que el asesinato de Rafael Alejandro Vargas Castellanos y Carlos Humberto Pineda Rodríguez lo cometieron "policías sicarios".

La versión sobre la presunta participación de policías en el crimen de los dos universitarios fue difundida hoy por el diario local La Tribuna.

El rotativo señaló que las pesquisas del Ministerio Público apuntan a que policías no identificados pudieron ser los responsables de este y de otros crímenes similares.

Los superiores de los sospechosos de la muerte de los universitarios están por presentarlos a la Justicia, según La Tribuna, que no precisa mayores detalles.

"Yo voy a hacer el mayor esfuerzo de mi vida por solventar todos estos problemas y a lo interno de la Policía se está actuando correctamente", indicó Bonilla, quien hace dos meses asumió el cargo, en sustitución de Óscar Álvarez.

El alto funcionario indicó que los responsables del crimen serán puestos a disposición de los tribunales.

"Sí hay delincuentes en la Policía, el lugar que les corresponde es en la Penitenciaría Central y no estar delinquiendo en contra de la humanidad, de los seres humanos, de las personas, de lo más valioso que es la vida humana", recalcó.

Honduras vive una ola de violencia que deja una media diaria de unos 20 muertos, según fuentes públicas y privadas, y en muchos crímenes han participado agentes de los mismos cuerpos de seguridad.

El asesinato de los dos universitarios ha causado mucha indignación y repudio en el país centroamericano, que ya figura como el más violento del mundo, según un reciente informe de las Naciones Unidas que indica que el promedio anual de muertes violentas en Honduras es de 82 por cada 100.000 habitantes.

Los cadáveres de los estudiantes asesinados fueron hallados en la madrugada del sábado a pocos kilómetros de la carretera que comunica Tegucigalpa con el sur de Honduras.

Ambos supuestamente fueron interceptados por una patrulla de la Policía cuando se trasladaban en un vehículo a un barrio residencial en el sur de Tegucigalpa, según el informe de La Tribuna.

La rectora Julieta Castellanos, socióloga de profesión, también fue miembro de la Comisión de la Verdad y Reconciliación Nacional que a mediados de año presentó un informe sobre los hechos ocurridos antes, durante y después del golpe de Estado del 28 de junio de 2009 al entonces presidente hondureño Manuel Zelaya.

Además, es fundadora del Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), institución en la que también ha impulsado importantes reformas y frenado algunas irregularidades, algunas ligadas a actos de corrupción.

La embajadora de Estados Unidos en Tegucigalpa, Lisa Kubiske, dijo hoy que la violencia en Honduras es más fuerte de lo que ella entendía y que es algo preocupante.

El Gobierno que preside Porfirio Lobo no ha podido cumplir con su promesa de campaña de dar seguridad a la población, además de empleo.

En muchos casos de crímenes registrados en el país, que en su mayoría no son esclarecidos, las autoridades responden que se trata de conflictos internos entre "maras" (pandillas) o grupos ligados al narcotráfico y crimen organizado.

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