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16 de junio de 2013 • 09:32

Estudiantes chilenos convocan a nuevo paro nacional para el 26 de junio

La Confederación de Estudiantes de Chile (Confech), que aglutina a las universidades tradicionales del país, convocó hoy a un nuevo paro nacional para el próximo 26 de junio con el fin de exigir cambios en el modelo educativo que lleven a la gratuidad de la enseñanza y a terminar con el lucro.

Tras una reunión realizada en la Casa Central de la Universidad Católica de Valparaíso, 120 kilómetros al oeste de Santiago, los dirigentes estudiantiles dijeron a los periodistas que al paro se plegarán los trabajadores portuarios y del cobre.

El presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica (FEUC), Diego Vela, preció que ya se han coordinado con los trabajadores del cobre para el paro de ese día "y esperamos que otros sectores se suman a la convocatoria".

Por su parte, el presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH), Andrés Fielbaum, indicó que los trabajadores portuarios ya han confirmado su adhesión para la protesta del próximo 26 de junio.

"Para nosotros es fundamental la unidad con los portuarios. Ellos tienen una importante fuerza en las movilizaciones", añadió el dirigente estudiantil.

El pasado jueves, en la tercera convocatoria de carácter nacional, unos cien mil estudiantes chilenos salieron a las calles de Santiago y otras ciudades de Chile para demandar nuevamente reformas estructurales a la educación, que garanticen su gratuidad y calidad.

Las demandas de los estudiantes se fundamentan en que la educación es un derecho y no un bien de consumo, como a su juicio la consideran el gobierno y los sectores políticos.

Sobre esa base, demandan la gratuidad y el fin del lucro que, en su opinión, es el objetivo de la mayoría de las universidades privadas, en circunstancias que está prohibido por la legislación vigente.

Las protestas comenzaron en 2011, cuando los alumnos empezaron a pedir cambios al sistema impuesto en 1981, durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), que redujo la aportación del Estado y abrió la educación al mercado, lo que encareció el costo de los estudios.

Los jóvenes, sus padres y apoderados, recurren a créditos para poder financiar sus estudios superiores, iniciativa que les deja amarrados hasta por 20 años con las entidades financieras que cobran onerosos intereses.

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