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26 de marzo de 2012 • 23:03 • actualizado a las 23:41

Los Maras asisten a misa en penal salvadoreño

Peligrosos pandilleros asisten a misa en penal salvadoreño.
Foto: AFP

Un representante de la Mara Salvatruchas (MS 13), una de las más temibles pandillas juveniles que acechan a Centroámérica, admitió el lunes en una prisión que existe una tregua por la que los homicidios han decrecido en El Salvador, pero negó que sea producto de una negociación con el gobierno.

"Aquí en nombre de toda mi pandilla, la MS13, quiero pedirle perdón a la sociedad y que nos den una oportunidad de poder cambiar. Somos seres humanos que no solo estamos para hacer maldad", afirmó Dionisio Arístides Umanzor, conocido como El Sirra.

Los líderes de la Mara Salvatruchas participaron en una misa presidida por el nuncio apostólico Luigi Pezzuto y el obispo castrense y policial, monseñor Fabio Colindres, en la explanada de la cárcel de Ciudad Barrios, a 157 kilómetros al noreste de la capital, donde casi 3.000 pandilleros cumplen condenas por diversos crímenes.

En breves declaraciones a The Associated Press, El Sirra negó que la anunciada tregua entre las pandillas MS13 y La 18 haya sido producto de una negociación con el gobierno del presidente Mauricio Funes. "Esto se logró gracias a Dios que iluminó a monseñor Colindres que tomó la iniciativa", sostuvo.

"Nunca hemos negociado con el gobierno, eso nunca, no podemos negociar con ellos, mire como nos están persiguiendo. Estamos en una tregua para bajar los homicidios, pero ellos (las autoridades) nos siguen buscando y nos meten presos", respondió uno de los pandilleros que se identificó únicamente como "El Chancleta", de unos 20 años.

En su participación en la misa, a nombre de la pandilla, El Sirra afirmó que "nunca nadie nos ha querido escuchar, los políticos muchas veces jugaron con nosotros, dijeron querer arreglar esto y lo otro, pero siempre fue para lucrarse. Ahora hemos logrado esto (la tregua) gracias a la iglesia por el llamado de Dios que iluminó a monseñor Colindres".

"Ellos (los políticos) siempre han dicho que nosotros somos la escoria y lo peor del mundo. Nosotros crecimos en un época de conflicto y en ese época tapamos nuestros valores con cosas negativas, pero estamos dispuestos a cambiar, si nos ayudan", agregó.

Pero El Sirra dijo que no comprende cómo es que cuando deciden hacer una tregua con la otra pandilla y bajan los homicidios, la policía continúa persiguiéndolos y capturándolos.

"Ahora que estamos tratando hacer algo bueno, nos están presionando, no entiendo. Veo que no les gusta que las cosas estén bien en el país", afirmó.

Luego dijo que, "estamos conscientes que hemos dañado a mucha gente, pero también tienen que hacer conciencia que nos han atacado por todos lados, nuestras familias, hijos, amistades y todo, nos han aislado de todo el mundo. Vamos a hacer lo posible por reinsertarnos, pero les pedimos que nos ayuden".

Las afirmaciones surgen días después de que el diario electrónico salvadoreño El Faro atribuyera la baja en el índice de crímenes a un acuerdo entre los líderes pandilleros y las autoridades, el cual habría consistido en concederles ciertos privilegios a los detenidos a cambio de que ordenaran mermar los homicidios.

El gobierno negó cualquier arreglo de esta índole, pero no ha explicado las razones por las que ordenó el traslado de unos 30 peligrosos pandilleros de la cárcel de máxima seguridad de Zacatecoluca, conocida como Zacatraz, en la zona central del país, y fueron llevados a cárceles donde ahora conviven con los miembros de las pandillas.

Los jefes de la MS13 fueron llevados a Ciudad Barrios y los de La 18, los trasladaron a la cárcel de Cojutepeque, a unos 40 kilómetros al este de la capital.

Según registros de la policía, en las dos semanas posteriores al traslado de los líderes pandilleros, ocurrido entre el 8 y 9 de marzo, los asesinatos han bajado de 14 a 6 diarios y se registra 79 asesinatos entre el 9 y el 22 marzo.

Según las estadísticas oficiales, hasta el día que inició el traslado de los líderes pandilleros, cada semana morían asesinadas un promedio de 95 personas y en las dos semanas posteriores se reportan 38 y 41 muertes violentas.

En El Salvador, las pandillas establecidas en populosos barrios del país, están conformadas por unos 20.000 jóvenes y adolescentes. Alrededor de 9.300 están presos, según cifras policiales.

La policía le atribuye a las pandillas la comisión de asesinatos, extorsiones y hechos delincuenciales en diferentes zonas del país.

AP AP - The Associated Press. Todos los derechos reservados.

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