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24 de noviembre de 2010 • 11:10 • actualizado a las 11:21

Freddy, el rey de los dateros

  • Tu Reportero
 

No todo es malo en la cultura combi, los "dateros" como Freddy Velásquez -manco, optimista, filósofo al paso y licenciado en educación- son dignos ejemplos de ingenio, empeño y trabajo duro.

 Desde hace siete años Freddy trabaja en la esquina de la Av. Arequipa con Aramburú, en Miraflores. Comenzó el 96 como datero de la línea Chama, trabajando 16 horas diarias, pero ahora es independiente. Así trabaja menos y saca más, un promedio de 30 soles diarios, aunque todo depende. "Lo menos que te dan es diez céntimos y el promedio es veinte. De gota a gota se va llenando el vaso" filosofa con nosotros sin dejar de apuntar los micros que pasan (unos 600 cada, hora según sus cálculos). Y es que la lógica es simple: "mientras más datees, más sacas".

"¿Quiere pagar el teléfono o el cable?" le pregunta a una señora desorientada que busca ayuda de un policía, y a la que Freddy pronto encamina hacia la Telefónica. Así es él, no se detiene, camina de acá para allá, orientando a los transeúntes, siempre atento a las nueve líneas de micros que monitorea a lapicero y papel, con una simbología que él mismo ha desarrollado en sus casi once años de oficio.

Despedido por el fujimorismo

Su hoja de registro tiene siete columnas de abigarrados numeritos que él entiende al vuelo. "La sigla "4-3-1(R/T/N) -nos explica- es la cantidad de minutos que están por adelante una combi modelo Rosa, una Toyota y una Nissan tipo Couster". Su seriedad es de científico, pero también de comerciante porque ese mismo dato lo vende una y otra vez a los micros que pasan.

Muchos de estos choferes y cobradores fueron empleados públicos a los que Fujimori despidió en su primer gobierno, fundando las bases de la "cultura combi". "Dejaron de recibir un sueldo fijo, ahora tienen que ganar cada pasajero -comenta Freddy- Por eso la importancia del dato de quién va delante de tuyo".

Su lucha contra el cáncer

Como valor agregado, él también funge de sicólogo al paso, bromeando con los cobradores para "desestresarlos", lo que le ha ganado el apodo cariñoso de "Reymond" (por el jugador Raymond Manco) o "Cápac" por Manco Cápac.

Y es que cuando Freddy tenía 17 años le amputaron el brazo izquierdo. Fue por un cáncer al hueso de su muñeca. Los médicos del hospital Loayza, Cayetano Heredia y del Instituto de Enfermedades Neoplásicas se demoraron casi dos años en hacerle una biopsia. Durante el "peloteo" de un hospital a otro, el cáncer creció al punto que fue necesaria una amputación severa, por lo que él se queja de que fue víctima de negligencia médica.

No se queda

No sólo le cortaron el brazo. También su sueño de ser camarógrafo, pero por fortuna Freddy no se detiene a rumiar el pasado. Con una bien ganada licenciatura en educación de la San Martín de Porres, él planea estudiar derecho, sin descuidar su visión empresarial que ciertamente va más allá del cruce de las dos avenidas en las que trabaja.

Y es que además de datero, Freddy es ahora socio de un colegio en Villa El Salvador y de una cebichería en Canevaro, cerca a la del cómico Miguelito Barraza. "Si eres competitivo sigues trabajando. Hay que demostrar la productividad" nos explica mientras apunta sus números. "Si no eres competitivo, te relajas y la empresa que se enganchó contigo pierde".

El rey

El 2003 Freddy fue dirigente de la asociación de dateros, que sólo en Miraflores registra más de un centenar. Ellos reciben una charla de dos horas una vez al año en la comisaría de su sector que autoriza su chaleco de "datero autorizado", como el que él usa diariamente.

La próxima vez que pase por el cruce entre la Arequipa y la Aramburú, préstele atención a este hombre infatigable que bromea, aconseja, vende, sugiere, filosofa y, sobre todo, mira el futuro con inquebrantable optimismo. Es Freddy Velásquez Quinto. El rey de los dateros. Por ahora.