El nuevo zar antidrogas del Perú, Ricardo Soberón, se comprometió este miércoles a desterrar en un plazo de cinco años el narcotráfico en el mayor valle cocalero de Perú, donde conviven traficantes de drogas y rezagos de la guerrilla maoísta Sendero Luminoso.
"Estoy seguro (de) que con el concurso del gobierno local y regional vamos a poder desterrar en cinco años el narcotráfico del Valle de los Ríos Apurímac y Ene (VRAE)", declaró a Panamericana TV.
El VRAE es un extenso valle amazónico que se extiende desde la región surandina hasta la selva central y abarca unos 12.000 km2, en los que se ha concentrado la mayor producción de hojas de coca, que se utilizan para la elaboración de clorhidrato de cocaína.
Ese valle es una zona donde se refugian los grupos remanentes de Sendero Luminoso, que actúan brindando protección a los narcotraficantes luego de que esa organización armada fuera derrotada a mediados de la década de los 90.
Soberón, jefe de la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas (Devida), subrayó que para cumplir la meta que se ha propuesto "no se tiene que arrasar el VRAE sino actuar con inteligencia, adoptando medidas como el corte del suministro de insumos químicos a esa región que se usan para elaborar drogas".
"El asunto es poder identificar, detectar, desmantelar, procesar y finalmente sentenciar a las organizaciones criminales que usualmente no tienen droga en sus manos, (pero) tienen mucho dinero. Es muy difícil detectarlas y para eso se requiere inteligencia", precisó.
"Treinta años de experiencia indican que es mucho más sencillo atacar los flujos de precursores químicos con alta tecnología y cortarles el caño para impedir que se muevan en cualquier escenario geográfico", añadió.
"Se debe optar por leyes que ataquen y hagan el mayor daño posible a la cadena del narcotráfico", dijo a la vez que hizo notar que en el pasado no ha existido "una muy óptima focalización de cómo aplicamos la ley".
El funcionario remarcó que otra de las acciones será dar un mayor impulso al desarrollo de cultivos, un modelo que se ha aplicado con éxito en zonas del valle del Alto Huallaga, en la selva norte del país.
En junio pasado el Informe Mundial sobre las Drogas 2010 presentado por la ONU señalaba que Perú aumentó ese año 2% el cultivo de hoja de coca y llegó a las 61.200 hectáreas, contra las 62.000 de Colombia, que en cambio disminuyó en casi 15% la superficie cultivada.
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