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Andrés Moreno de Open English: el emprendedor del 'éxito'

23 sep 2013
19h07
actualizado a las 19h22
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Andrés Moreno, CEO de la empresa Open English visita el Perú con motivo de Lima Valley 24, encuentro de emprendedores tecnológicos, donde compartirá con cientos de jóvenes su experiencia de vida y negocios.

Foto: Miguel Bustamante/Terra Perú

Andrés Moreno viste casual y mantiene la sonrisa y buen humor pese a tener una agenda más que apretada en esta su segunda visita al Perú . Interrumpió su sándwich de la tarde para saludarnos con una sonrisa de oreja a oreja.

“Yo viví acá en el Perú en 1986. Pasé nueve meses en Lima y muy contento de volver ¡cómo han cambiado las cosas! La ciudad está muy bonita, muy desarrollada. Desde que me monté en el avión desde Miami , inmediatamente supe que llegaba a una ciudad con una cálida recepción”, nos comenta.

Llama la atención la simpleza y amabilidad de uno de los CEO’s más influyentes de América Latina quien en solo siete años logró catapultar a su empresa, Open English , como el gran referente de innovación tecnológica de la región.

Actualmente, Andrés Moreno se encuentra en el Perú con motivo del Lima Valley 24 , encuentro de emprendedores tecnológicos que busca  incentivar el desarrollo de nuevas iniciativas y startups en el país.

Andrés Moreno, el emprendedor detrás de Open English

Hace 7 años dos programadores empezaron un sueño. Hoy, Open English cuenta con 2000 trabajadores y más de 120 millones de dólares de inversión ¿Eres consciente de que eres un gran ejemplo para muchos jóvenes emprendedores?

Muchísimas gracias por eso. Comenzamos hace ya siete años. Hoy en día la compañía tiene más de 100 mil estudiantes en toda la región. Estamos en toda América hispanoparlante, en Brasil, en el mercado hispano en Estados Unidos y recientemente lanzamos el producto en España.

Es bonito que algo nacido en Latinoamérica se expanda a nivel global. Y sí, contentos de servir como un ejemplo de emprendimiento en la región, por ello mi visita a Lima.

Se trata de involucrarnos un poco más con el ecosistema de emprendimiento en el Perú, invirtiendo tiempo y dinero en empresas que recién están comenzando en el mercado.

Muchos no saben que abandonaste la universidad y tu trabajo para emprender esta aventura ¿fue difícil para ti tomar esta decisión?

Dejé la universidad después de estudiar cinco años ingeniería mecánica y de producción para empezar mi propia compañía. Cuando lo hice mis padres estaban a punto de morirse (risas)… su hijo tan prometedor y con tan buenas notas dejó la universidad. Fue una decisión complicada pero la sentía correcta. Sentía que debía hacerlo.

Gracias a ello me involucré con una empresa donde aprendí muchísimo y me dio las herramientas necesarias para fundar Open English.

Dejar la universidad no es algo que les recomiendo a todos (risas). Creo que si lo hubiera hecho de manera distinta hubiera terminado la carrera primero y luego me hubiese dedicado a emprender, pero bueno, finalmente me di cuenta de que no quería ser ingeniero, sino a hacer empresa.

¿Cómo fueron esos años, cuando luchabas por conseguir inversores en California?

Comenzar una compañía en América Latina, especialmente siete años atrás fue sumamente complicado. Comencé en un pequeño departamento en Caracas donde se mudaron quince programadores. Estaban todos apretados trabajando. Así comenzó la compañía.

En el periodo inicial de siete meses logramos armar una plataforma beta, pero se nos acabó el dinero. Me di cuenta que levantar capital a nivel local iba a ser muy complicado por lo que contacté con un amigo en San Francisco, en Silicon Valley, que me prestó un sofá y me dijo: ‘ven, quédate acá y habla con inversionistas norteamericanos’.

Resulta que el sofá estaba afuera y hacía un poco de frio (risas). Utilizaba el baño de mi amigo y en las mañanas salía a conversar con inversionistas contándoles lo prometedor que era Open English.

Fue un reto, hoy en día las cosas han cambiado para los emprendedores Latinoamericanos. Hay un gran interés en los startups… sí se puede crear empresas de muy alto valor.

Foto: Miguel Bustamante/Terra Perú
Exploraron un mercado desatendido que no cumplía con las necesidades del consumidor latinoamericano que busca aprender inglés. ¿Cómo es ese consumidor latinoamericano al que se dirigen?

El consumidor latinoamericano busca una opción conveniente para aprender el idioma. Cuando comenzamos estábamos motivados por que veíamos que algo no estaba funcionando.

Si quieres aprender inglés hoy en día, ¿qué opciones tienes en una escuela tradicional? Tienes que meterte en el tráfico, hacerlo después de un día largo en el trabajo, con un profesor que probablemente no sea nativo, cargando un cerro de libros y fotocopias. Algo que no fluye muy bien.

Mucha gente practica años hasta que llega el momento de decir ‘Let’s speak English’ (vamos a hablar inglés) y se quedan congelados. En base a eso creamos Open English, para estudiar desde donde te encuentres, ofreciendo varias opciones para nuestros usuarios. Aprender y entretenerte a la vez.

Es imposible no hablar de los comerciales ¿Consideras que gran parte del éxito de la marca se debe a la gran acogida de los comerciales en el público latinoamericano?

Sin duda los comerciales han funcionado muy bien, han dado a conocer la marca gracias a un concepto muy sencillo: dos personajes en un fondo blanco representando ese sentimiento que uno tiene a la hora de no hablar inglés.

Tienes al personaje que está muy orgulloso de su profesora que no habla bien el inglés, de meterse en el carro a estudiar tan lejos o se inventa un sistemita como el del pollo/repollo y chicken/rechicken.

Con un poco de humor dimos a conocer la marca logrando representar la necesidad de hablar inglés.

Es que Wachu representa muy bien lo que muchas veces los latinos pasamos al momento de hablar inglés ¿cómo se les vino a la cabeza la creación del personaje?

Todos tenemos un poco de ' Wachu' (interpretado por el modelo Adrián Lara ) por dentro y cuando vamos hablar el idioma cometemos una ‘wachuada’. Creo que todos hemos pasado por eso.

Nos vemos en él y a su vez buscamos mejorar. De ahí creo que el éxito de los comerciales.

Hablemos del Lima Valley 24 ¿Qué esperas encontrar mañana?

Hoy me presenté en ‘Crece’, que fue una conferencia frente a casi mil emprendedores. Una experiencia muy bonita.

Las preguntas que llegaron fueron muy interesantes porque la gente se mantuvo en sintonía con todo lo que conversábamos. Hablé sobre mi historia personal, sobre las claves como emprendedor y las lecciones aprendidas durante todos estos años para levantar capital.

Justamente, la charla se trata de ‘Cómo levantar 100 millones de dólares para tu startup’, lo que llamó la atención a muchas personas en el Perú. Mañana estaré haciendo la misma presentación y tendré la oportunidad de conocer a la organización y compartir con emprendedores locales.

Al comenzar una compañía pasas tanto tiempo tomando caminos que no son los adecuados y estamos tratando, con algunas lecciones aprendidas, de optimizar ese camino hacia el éxito para los demás.

Foto: Miguel Bustamante/Terra Perú
¿Cuál es tu percepción del mercado peruano de startups y de la innovación tecnológica?

Estoy muy entusiasmado. Creo que es el momento idóneo para crear una compañía, sea en Perú o en América Latina. Hay un interés muy grande de los medios e inversionistas a nivel local y regional de buscar la "próxima gran idea".

Además creo que la comunidad de emprendedores en el Perú viene creciendo, lo que hace más fácil compartir ideas de negocios. Ideas como Lima Valley ayudan a crear y hacer crecer esa comunidad de emprendedores.

¿Qué hace la diferencia entre una idea que nace y muere al poco tiempo y una idea como Open English?

Es una muy buena pregunta y puedo resumir mi charla de una hora en tres palabras: perseverancia, pasión y paciencia.

La perseverancia es clave porque mucha gente se va a quedar en el camino. Si te quedas en el camino, perdiste. Pero una ventaja competitiva clave son aquellas personas que logran no solo comenzar algo sino continuar pese a todo.

La pasión es importante porque en un principio las personas no invierten en tu idea, invierten en ti. Invierten en esa pasión, en esa energía que ven en ti para convertir ese ‘Power Point’, esa pequeña web, en un negocio millonario.

Por último paciencia, porque las cosas no llegan cuando uno quiere sino en el momento indicado. Es un poco de tener fe en lo que no se ve. En ese sentido creo que es una recomendación importante para muchos emprendedores.

Hablando de esos inicios, evidentemente hubo momentos en los que dijeron ‘todo se va al diablo’

(Risas) Sí, hubo muchos momentos en los que parecía que la compañía no iba a pasar de ese primer año. Hubo tantas oportunidades en las cuales nos quedamos sin capital y teníamos que ir corriendo a buscarlo… inversionistas que no llegaban, el temor de invertir en una empresa latinoamericana… pero con mucha paciencia y perseverancia fuimos recaudando el dinero.

Nos tomó dos años recaudar el capital semilla de 2 millones de dólares. En un mes este año recaudamos 65 millones de dólares. La cosa se ha puesto bastante más fácil y esperamos que los retos de hoy, en algunos años, también nos parezcan fáciles.

¿Cómo seguir innovando alrededor de una idea que de por sí ya es exitosa como Open English?

Todos los días podemos innovar. Acabamos de invertir casi 10 millones de dólares en una compañía de aprendizaje para aprender inglés. Vamos a vender una serie de herramientas que nunca se han probado antes por otras empresas para aprender el idioma.

Vamos a mejorar la comunicación que se tenía con los profesores, hacerla presente siempre en la plataforma. Siempre hay que mantenerse innovando. Las cosas cambian, los consumidores maduran y la competencia se vuelve más fuerte.

Cuánto cambio Andrés Moreno durante toda esta aventura?

Muchísimo. Comentaba esta mañana en la presentación que la primera clave para llegar a ser un emprendedor es que tienes que visualizar esa próxima versión de ti mismo. Hace diez años yo me imaginaba viajando por distintos países manejando una compañía transnacional. Hoy en día todo ello se hizo realidad.

Pero en los momentos difíciles, siempre tenía esa imagen en el espejo que me pintaba quien quería ser yo. Estoy contentísimo de esta versión mía e invito a los emprendedores a imaginar cómo quieren ser en unos años y a seguir en ese camino.

Terra

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