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02 de junio de 2012 • 21:47 • actualizado a las 09:28

Crean etiquetas para evitar el robo de niños recién nacidos

Cuando el bebé está cerca de la madre, las etiquetas parpadean indicando que se trata de la combinación perfecta
Foto: Facebook / Reprodução
 

Una tecnología en desarrollo puede ayudar a certificar desde procesos de producción de alimentos, controlar aduanas y hasta prevenir confusiones y potenciales robos de niños en maternidades.

Para evitar que los flamantes padres salgan del hospital cargando en brazos el bebé equivocado, una maternidad en Kuala Lumpur, Malasia, comenzó a utilizar un sistema que permite detectar qué bebé pertenece a cada familia.

Con el Sistema de Identificación por Radiofrecuencia (RFID, por sus siglas en inglés) las enfermeras etiquetan a las madres y a sus hijos recién nacidos.

De esta manera, cuando el bebé está cerca de la madre, las etiquetas parpadean una luz verde, lo cual indica que se trata de la combinación perfecta.

Estos sensores también se instalan en las salidas del hospital para vigilar los movimientos de los pacientes.

Una alarma se dispara cuando el bebé es sacado fuera de la sala de maternidad.

Las enfermeras pueden rastrear de inmediato la ubicación del bebé con un programa especial disponible en el equipo en la estación de enfermería, lo que reduce la posibilidad de que se produzca un secuestro.

En este hospital también se utilizan etiquetas RFID en los suministros médicos costosos, lo que reduce el tiempo que emplean las enfermeras en buscar medicinas y equipos.

Nidos de vencejo

China también está apostando por esta tecnología para evitar la falsificación de los nidos de vencejo. Las hilachas de estos nidos que estos pequeños pájaros construyen usando su saliva, son consideradas por muchos como un producto muy bueno para la piel.

Se trata de una industria muy lucrativa -hay quienes pagan hasta US$100 por un puñado de hilachas- y por eso las falsificaciones han inundado el mercado.

Las preocupaciones de seguridad detuvieron las exportaciones desde Malasia, el segundo mayor proveedor del mundo de esta delicadeza, una industria de US$ 1.590 millones, según datos del ministerio de Comercio malayo.

Por esta razón, y para aumentar la confianza de los consumidores, algunas empresas comenzaron a utilizar este sistema que permite rastrear un producto desde su origen hasta que llega a las manos del consumidor.

El sistema se implementa sellando los nidos de las aves en una caja con una etiqueta RFID que contiene un microchip con los detalles. Luego, un escáner emite una frecuencia de radio para desbloquear esa información.

Parece similar al sistema de códigos de barras, pero la clave está en que las etiquetas RFID son más difíciles de duplicar.

Certificado de autenticidad

Las falsificaciones de nidos de ave han afectado a productores como la empresa Yanming Resources.

Para los consumidores es difícil saber si un nido de pájaro es real o no, por lo que la empresa se ha visto obligada a bajar los precios para poder competir con las falsificaciones.

Pero con la tecnología RFID, cada paso del laborioso proceso, desde la recolección hasta el envasado, queda etiquetado. Los datos se almacenan de forma centralizada con el gobierno malayo, un apoyo oficial que será clave para los consumidores.

En esencia, el RFID se convierte en un certificado de autenticidad, dice Yow Lock Sen, encargado de supervisar el proyecto en representación de las autoridades, que los consumidores pueden revisar con una aplicación gratuita en un teléfono inteligente para escanear la etiqueta del producto.

A pesar de que es un proyecto de investigación del gobierno, la industria participa de manera voluntaria.

Ser parte del plan fuerza a las empresas a invertir en las etiquetas RFID y equipos de lectura, algo que Huai Gen, de Yanming Resourcesconsidera una buena inversión.

"Con la tecnología RFID, los consumidores podrán saber que están recibiendo el producto auténtico, por lo que podemos ajustar nuestros precios hasta en un 50%".

Aduanas etiquetadas

Chris Diorio, presidente de uno de los mayores proveedores de tecnología RFID, Impinj, encontró una creativa aplicación para su producto en Taiwán.

En el puerto de Kaohsiung, uno de los más activos de Taiwan, los contenedores de carga son etiquetados con el sistema RFID.

Las etiquetas pueden ser leídas a distancia con un dispositivo manual, incluso aunque vayan en la parte posterior de un camión en movimiento.

La identificación del conductor y la información de carga se sincronizan de forma centralizada, de modo que si algo no coincide, entonces los funcionarios de aduana pueden inspeccionar la carga.

Cualquier manipulación de la carga también es fácil de identificar debido a que el chip RFID dejará de funcionar, dice Diorio.

Pero si la etiqueta está intacta y la información coincide, entonces no hay necesidad, lo que aporta un ahorro en miles de horas de trabajo.

Dorio advierte que la tecnología está aun en sus primeros días y tendrá muchas otras aplicaciones, pero asegura que gran parte de uso de la RFID en Asia está impulsada por los gobiernos que quieren asegurase de que los productos son genuinos.

A medida que los niveles de ingresos aumentan en Asia, crece la exigencia de más garantías de calidad y seguridad por parte de los consumidores, aunque incluso los partidarios de esta tecnología reconocen que no es un sistema a prueba de tontos.

Pero mientras existan preocupaciones sobre calidad y seguridad alimentaria en Asia, ser capaz de rastrear los productos desde su origen puede dar a los consumidores una cierta sensación de control.

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