publicidad
10 de mayo de 2012 • 17:00

Todos en la nube, ¿qué cambia a la hora de compartir datos?

La computación en nube es la posibilidad de acceso desde cualquier punto o dispositivo a un sistema de archivos, aplicaciones y servicios de una red alojada en unos servidores.
Foto: EFE
 

Usted ya está subido a ella. En su trabajo, la nube toma forma de red, una red privada, con servidores muchas veces localizados en la propia compañía y a la que sólo se puede acceder con permiso. Pero la nube puede ser pública, comunitaria, híbrida o privada.

Aunque puedan no estar familiarizados con el término de computación en nube, muchos de ustedes lo habrán usado ya en casa o en el trabajo. Escuetamente, la computación en nube es la posibilidad de acceso, desde cualquier punto o dispositivo, a un sistema de archivos, aplicaciones y servicios de una red alojada en unos servidores, de manera pública o requiriendo permisos, con conexión directa o a través de internet.

Así como antes nos explicaban el ciclo de la lluvia, ahora tendrán que explicar también el ciclo de los datos.

EL ORIGEN DEL ARCHIVO

A la nube llega sólo lo que se envía. Esto puede parecer una obviedad, pero tiene un fondo importante: si se sube un virus, se bajará un virus; si se sube una foto, se bajará una foto.

Así, la primera barrera para la seguridad es la del propio ordenador desde el que se accede, si está protegido con un antivirus o no, y el sentido común del usuario para no subir archivos cuya procedencia desconoce.

Esta primera parte del proceso es extremadamente sencilla para el usuario -tanto como hacer un par de clicks para copiar el archivo a una carpeta sincronizada-, pero internamente está severamente vigilada.

Desde DropBox explican que, cada envío que sube es, en el proceso, codificado con protocolos de seguridad muy exigentes, que garantizan la integridad del archivo.

Una vez subido el archivo, este se incorpora a gigantescos servidores que las compañías proveedoras del servicio tienen destinados a este efecto. Es aquí donde entra la parte más sensible de la seguridad, ya que el usuario no participa de este proceso, y todo se basa en la confianza en la seguridad de estas compañías.

Helena Rifà, Directora del Master Interuniversitario en Seguridad de las Tecnologías de la Información y Comunicación de la Universitat Oberta de Catalunya, confirma que los servidores de estas empresas están mucho mejor protegidos -por experiencia y recursos financieros- que un ordenador común. Aunque también reconoce ciertos problemas inherentes a este modelo informático:

"Por otro lado, también es cierto que las vulnerabilidades a las que está expuesta una empresa que dé servicios públicos a través de Internet son mucho mayores que los de un ordenador personal. Cuanta más flexibilidad y facilidades de acceso queremos dar a nuestro datos, más puertas de acceso y más riesgos de seguridad estamos introduciendo en el sistema".

Con todo, la seguridad sigue siendo muy alta, y los archivos, explica Rifà, son además segmentados y multiplicados en varios servidores, de tal manera que, si uno o varios fallaran, los archivos podrían recuperarse íntegramente a través de los fragmentos copiados en distintos ordenadores.

Además de esta seguridad virtual, en DropBox aseguran que las instalaciones donde se ubican los servidores están protegidas físicamente por personal de seguridad, así como por otros dispositivos tecnológicos, para garantizar que nadie ajeno a las instalaciones tiene acceso a los ordenadores.ALGUNAS PRECISIONES SOBRE LA NUBE

Una vez el archivo ha sido correctamente codificado y almacenado en el servidor, este sube a la nube. Es decir, que el archivo ya está disponible desde cualquier ordenador o dispositivo móvil donde el usuario se identifique como propietario de esa cuenta.

La seguridad sigue estando presente: sólo pueden acceder a estos archivos los propietarios o las personas con las que se haya compartido. No obstante, hay que precisar dos aspectos de este acceso:

En primer lugar, la seguridad: si no se tiene cuidado con las contraseñas y los datos y se hace un uso irresponsable del servicio, la cuenta puede quedar expuesta, como cualquier otro servicio online, a los ataques de piratas informáticos, con las consecuencias que ello pueda traer -desde acceso a los datos a su publicación o mal uso de los mismos-.

En segundo lugar, la privacidad y la propiedad de los archivos. En principio, lo que sube es suyo, y las empresas garantizan que así es, pero hay diversos resquicios: si se infringen leyes de la propiedad intelectual o si algún organismo oficial o judicial requiere los datos, por ejemplo, la compañía administradora se reserva el derecho de facilitarlos.

Hay, además, otro aspecto, la permanencia de los datos y el uso que las compañías pueden hacer de ellos. En el caso de Google Drive, por ejemplo, en los términos y condiciones se establece que la empresa norteamericana tiene derecho a, entre otras cosas, usar, modificar, crear obras derivadas, publicar o distribuir lo que usted suba.

En principio, algunos son requisitos indispensables para que puedan prestarle el servicio, ya que es la empresa la que realiza todas esas acciones, aunque haya sido el usuario el que los haya ejecutado u ordenado.No obstante, se abren algunas preguntas al respecto sobre otros de estos derechos. Agustín González, abogado de referencia en Europa en propiedad intelectual, del bufete Uría Menéndez de Madrid, es claro con respecto a estas cesiones:

"Existe la posibilidad de que haya un exceso en el alcance de derechos que están pidiendo, porque, para alojar o transmitir su obra, no necesitan el derecho de transformación".

Asimismo, la privacidad de los datos también genera cierta incertidumbre, corroborada por la abogada Cecilia Álvarez, especialista en protección de datos personales, quien explica que estos servicios pueden estar sujetos a las leyes de varios países.

"Si el servidor está en China, por ejemplo, pero la empresa cotiza en un mercado de valores de los Estados Unidos, mis datos podrán ser accesibles -bajo el requerimiento legal establecido- por cualquiera de estos dos países", afirma la experta.

De esta manera, aunque la computación en nube sea una tecnología que puede contribuir decisivamente a facilitarnos la comunicación y a empezar a pensar en nuevas formas de concebir la informática, sin equipos ni portátiles, los resquicios legales hacen que esta nube esté caracterizada por la incertidumbre, tanto en la seguridad como en la privacidad.

EFE en español EFE - Agencia EFE - Todos los derechos reservados. Está prohibido todo tipo de reproducción sin autorización escrita de la Agencia EFE S/A.